¿Postulas por primera vez? Esto te puede ayudar

 

¿Cómo me di cuenta de qué carrera quería estudiar?
Ingresé a una carrera que no me gustaba


Miedo, sería la mejor palabra para describir el por qué no seguí mi corazón al principio.

Si retrocedo, hasta el inicio de toda esta travesía; que no sé si fue necesaria. Cuando me cambié de colegio, a los casi 15 años. Le tome más importancia, aunque no tanta, a lo que es ingresar a la universidad. Sin tomar en cuenta si era nacional o particular.

Después, a los casi 16 años mi colegio era una academia, literalmente. Estudiaba con chicos y chicas que ese mismo año iban a postular. La pregunta sobre qué carrera quería estudiar empezó a cambiar a: ¿cuánto puntaje necesito para ingresar?. 

Y mientras se acercaba la fecha de postulación, esta misma pregunta se hacía cada vez más grande. Y como ves, la carrera y su importancia iba quedando atrás.

Yo pensaba que quería Ingeniería Biomédica, pero en ninguna universidad nacional existía esa carrera; y en la única universidad en la que se encontraba, mi mamá me dejó muy claro en un almuerzo que allí no podría estudiar. Lloré toda una tarde y me despedí de ese sueño que creí que quería. En verdad, más me interesaba estar en esa universidad y como me veía ahí, más que en la carrera, si lo veo ahora desde un panorama más maduro.

Bueno, continuando, había un curso que sin darme cuenta lo estudiaba con gusto, lo razonaba más fácil que otros y me era difícil olvidar. No estoy diciendo que por eso elegí esa carrera, hay muchos motivos más. Pero ese fue mi primer acercamiento. No había tenido el curso hasta quinto de secundaria y de verdad me gustaba, más literatura he de confesar, pero no veía este último como una posible carrera para mí. Solo me gustaba el curso y aprender. En cambio, cuando llevaba el otro curso, que era Psicología, le preguntaba al profesor como era su trabajo y qué involucraba. Sin tomármelo aún como una opción para mi futuro profesional.

Mi conclusión acerca de sus palabras fue que a los psicólogos no les dan premios nobel (y en mi cabeza eso hizo referencia a ningún tipo de premio) y también que rico no vas a ser.

A las justas tendrás para vivir si no eres psicólogo clínico, me dijo. Y honestamente esa rama, no me gustaba mucho.

Entonces, ya faltaban solo dos semanas para el examen y yo no sabía que estudiar, siempre había tenido curiosidad por el mundo de laboratorio, de hacer los experimentos que veía en la tele en un programa que ya no existe a los 10 años  y ser considerada científica.

Vi una carrera con la que necesitaba alrededor de 1200 de puntaje. Había escuchado hablar de ella hace unos pocos días en mi casa; y cuando vi un video me pareció bastante completa, al combinar los cursos de Física, Química y Biología. Para ser honesta las salidas profesionales no las vi muy bien. Solo dije que quería postular a esa carrera y mi tutor me pregunto cuánto puntaje pedían, se lo dije y me respondió que tenía chance de hacerla. Eso me dio confianza y me inscribí. Claramente puedes ver que la vocación no estaba muy bien definida.

Después de no ingresar y haber terminado quinto, rumbo a inscribirme a la pre de escolares. Me sentía bastante pérdida, todo era nuevo para mí. Habían muchos cursos que no sabía, y el tiempo para aprenderlo era demasiado corto. Estaba en un salón en el que habían chicos, que slo con verlos,sabías que iban a ingresar. Y otros, como yo, que estaban un puesto abajo del que tenía vacante, cerca. Muy cerca, pero no servía.

Justo en mi salón habían más de 3 personas que postulaban para Psicología. Cuando había, apenas dos vacantes. Por esa parte me alegré de que mi carrera tuviera más vacantes.

Justo hablé con una chica que postulaba para Psicología. Me dijo que en verdad quería estudiar Filología. Primera vez en mi vida que escuchaba esa palabra. Igual, mi cerebro aún no procesaba que yo quería estudiar Psicología.

Pero ese verano pasó algo que hasta hoy recuerdo. Aparte de que escuchaba súper atenta las clases de ese curso, que pienso que igual no es garantía. Cuando nos entregaban los boletines para resolver cada semana, ponían una facultad diferente. A mitad de ciclo pusieron la de psicología, estaba pintada de amarillo y me le quedé viendo.

Igual mi profesora, que me parece que estaba terminando su tesis de la carrera mientras enseñaba, se quejaba de su pobreza. Así que en mi cabeza todavía no consideraba esa carrera como una opción.

Ya casi a finales de mi pre de verano, después de dar mi penúltimo examen. Me perdí un poco queriendo encontrar la puerta 7. Fue cuando la vi por primera vez, juro por Dios que no me quería ir. La examiné bien. Vi sus dos puertas, y luego me fui corriendo porque mi papá me estaba esperando en la puerta 7.

Desde ahí empecé a considerarlo, solo un poquito.

Fui matriculada, a un ciclo ordinario en la Pre San Marcos; para Farmacia y Bioquímica, obviamente.

El primer día de clases, saliendo del tren hice conversación con una chica que postulaba a la carrera de, coincidentemente Psicología. Me puse a pensar por qué yo no era capaz de siquiera intentarlo. En la pre siempre me ponía de excusa, la cantidad de vacantes, comparado con el número de postulantes.

Me encontré con algunas caras conocidas del verano.

Un ciclo pasó y con altibajos en mi manera de estudiar no logré ingresar.

¿Aprendí? Aprendí lo que debía y no debía hacer si quería ingresar por la pre. Y así fue. Di con el clavo e ingresé en mi segundo ciclo de la pre.

No le había contado a ninguno de mis amigos en ese momento, que pensaba en otra carrera. Solo hablé con la psicóloga de la institución.A ella sí le dije la verdad; aunque su respuesta me descolocó bastante. Me dijo que primero debía ingresar a una carrera y luego ya ver que pasaba.

En la última charla que tuve con mis amigas de ese ciclo, hablamos sobre lo que haríamos cuando trabajáramos.

Todo lo que salía de mi boca lo expresaba con cierta emoción, pero por dentro no me gustaba ninguna de mis palabras.

“¿Yo? ¿medicamentos? ni me gusta tomar pastillas, las detesto, sobre todo las cápsulas”

Eso lo pensé a un examen de terminar la pre, pero más eran mis ganas de ingresar, para ser sincera. Sentía presión al ver a mi familia triste cuando no ingresaba. Y aparte, yo también estaba molesta conmigo porque no ingresaba a una carrera a la cual me pedían menos puntaje, que la que de verdad me gustaba.

Así nunca voy a ingresar a la carrera que de verdad quiero, pensaba.

Creo que fue un error muy grande y me hubiera gustado recibir un consejo que yo considerara bueno y honesto. Pero si no lo hablaba, nadie lo iba a hacer.

Así terminé ingresando a la carrera de Farmacia.



Parte 2 / Parte 3

Comentarios

Entradas populares