¿Te quieres cambiar de carrera y lo estás dudando? Lee esto
¿Postular otra vez o ver otras opciones?
Tomando la decisión de cambiar de carrera
Me faltó mencionar una parte importante en el post anterior.
Antes de comenzar el segundo ciclo en la pre, para competir por mi vacante en el ciclo ordinario, estaba a un pelito de poner en la parte de seleccionar carrera: Psicología. Pero en mi cabeza estaban todos los malos comentarios, tanto de mi familia, como de los mismos psicólogos que había conocido.
Estaba a punto de hacerlo, sin decirle a nadie, solo tenía que marcar esa opción. Pero mientras llenaba mis datos con cada vez más angustia por acercarme a la parte donde tenía que elegir, conversaba con mi mamá en la sala, también estaba mi papá y creo que una prima, acompañada de mi tía. Primero puse la letra p, pero de inmediato la cambié a la f cuando vi la carita de mi mamá. Ya hasta estaba buscando un lugar en la casa para poner una farmacia. Una idea que no me gustaba para nada, de verdad nada.
Y bueno, después de apretar Farmacia y terminar de llenar los datos; dije hipócritamente, cuando me preguntó que carrera elegí: Farmacia, sino cómo voy a tener mi cadena de farmacias.
Su abrazo disimuló mi tristeza.
En fin; ingresé, me alegré porque no quería ingresar “vieja” y también porque era una meta que me había propuesto y cumplido. Claro está, que no sabía muy bien a qué me metía.
Antes de empezar las clases y como no conocía mi facultad. Mi papá me acompañó a verla por primera vez. Todo estaba cerrado porque aún no iniciaban las clases. Así que solo la pude ver por fuera. Sentí repulsión y tristeza; solo dije que no me gustaba y que el lugar era feo. Mi papá se extrañó bastante. Él estaba muy feliz por mi ingreso y se había tomado la molestia de llevarme a conocerla, como para escuchar esos berrinches.
Pero así me sentí. Creo que él pensó que estaba así porque no podíamos entrar, y me llevó a dar una vuelta por el lugar.
Para colmo de males, justo en el año que ingresé cambiaron de malla y tenía que hacer estudios generales en ciudad universitaria. No sabía si sentirme triste o feliz por poder ver la facultad en la que sí quería estudiar.
No había pensado en cambiarme de carrera ni nada, todavía le quería dar una oportunidad a Farmacia. Había ido con mi amigo Percy a recoger unos papeles antes de que comenzaran oficialmente las clases en San Fernando y me hizo un tour por el lugar.
Me quedé impresionada.Por dentro era un lugar muy bonito y me gustaba ver que podías estudiar a gusto en el pasto, no había mucho ruido. Capaz me gusta, pensé.
Y empezaron las clases. Salada como siempre, me tocó el turno de la tarde.
La mayoría de los trabajos, por no decir todos; eran en grupo. Tenía más o menos un grupito con el que me juntaba, pero justo un día llegué más tarde de lo usual y me tuve que sentar con otra persona. Una chica que estaba en Psicología, creo que también llegó tarde.
Hablamos un poquito, me dio confianza, y de la nada le dije. Luego seguí con mi vida normal. Hasta que, de la nada, una amiga me dijo que me había escuchado, y que le explicara por favor. Maldita sea, pensé, pero respondí sus preguntas. Y ahí quedó el tema.
Pasó algún tiempo y la profesora dejó de tarea hacer un trabajo grupal demostrativo, en el que teníamos que grabarnos y toda la cosa.
Para mí sorpresa, nadie de mi entonces grupito de amigas me eligió. En ese momento me dolió, pero me dio a una persona que sería muy importante en mi futuro cercano.
Estaba un poco asustada porque no sabía con quién podía hacer el trabajo en grupo y parecía que todos ya estaban en su asunto. Hasta que me llegó un mensaje al celular pidiéndome ser parte de un grupo(de 2 personas), claramente acepté.
El día que grabamos el video falté a clase de Química General. Y luego de terminarlo hablamos. Yo no quería decirle a nadie más, no quería que nadie se enterara. Pero también era de Psicología y se me salió. Para mi sorpresa, él se quería salir de esa carrera y también les había dicho a pocas personas. Me sentí comprendida; le hablé del examen de traslado interno, que hasta ese momento no había tomado enserio.
Luego de esa larga y bonita conversación, decidí preguntar del asunto a la única persona con experiencia del tema que conocía. Para mi suerte, me ayudó en ese momento a conseguir exámenes, y me sigue ayudando con el papeleo del traslado.
Decidí decirles a mis padres; ahora de manera seria, muy seria, que me quería cambiar de carrera. Y escuché las mismas palabras: los psicólogos se mueren de hambre, de qué vas a vivir, todos los psicólogos que conozco tienen problemas económicos y tú quieres plata (esta era la más usada por mi mamá).
Mi papá por el contrario me dijo, y me sigue diciendo: “Yo creo que uno debe estudiar lo que le gusta; sino, no es feliz”.
Pero me seguía hablando de la carrera de Farmacia y a cada rato me quería llevar al Colegio de Químicos Farmacéuticos del Perú. Ya no sabía dónde meter la cabeza.
Mis dudas acerca de la carrera siguieron. Hasta que, no sé si fue el destino, encontré el video de una ONG. Ann Sullivan se llamaba. Su mensaje me encantó. Y como ya se acercaban las vacaciones de julio, decidí apuntarme al voluntariado que ofrecían.
Esas dos semanas marcaron mi vida. Sobre todo el día de la clausura, me salieron lágrimas de la felicidad. Sentí que había tomado una muy buena decisión, pero mis esfuerzos académicos no estaban orientados en la dirección que quería.
Empezó el segundo ciclo de universidad, ahora sí alcancé turno en la mañana. Y me reencontré con un viejo amigo; el cual me ayudó un poco a repasar números, pero mucho más en la parte emocional. En esos momentos prefería no llegar tan temprano a mi casa.
Tomé la decisión de dar el examen de admisión regular. Así que desde diciembre y todo el verano,me puse a repasar todo lo que pude. No recordaba mucho y mi material de preparación ya lo había regalado.
Así que compré un par de separatas con resúmenes, una recopilación de los exámenes de admisión y me prestaron un par libros.
Todo el verano, mi mamá me andaba diciendo que esa era la última oportunidad que me daban para postular y si no alcanzaba vacante tenía que estudiar la otra carrera nomás.
Acepté sin protestar, pero las inseguridades, la presión que yo solita me puse y un mensajito el día anterior de una personita de farmacia a la que no le había dicho nada del examen, me descolocó.
Había tenido una pesadilla en la que no ingresaba, pero esperaba de corazón que no se cumpliera.Desgraciadamente se cumplió.
Recuerdo que me puse en posición fetal en la sala y no paraba de llorar. Mi última oportunidad se había perdido y estaba devastada.
Al día siguiente, y cuando menos me lo esperaba, mi mamá me dijo que sí podía dar el examen de traslado. Que lo siguiera intentando; el shock que sentí fue bastante grande. Seguía triste, bastante, pero tenía algo de esperanza otra vez.
Solo tenía que pasar otro año en Farmacia. No me gustaba la idea, pero quería dar ese examen a como diera lugar.
El tiempo pasó rápido, pero nada de lo que había pensado que haría se cumplió. Me encariñé bastante con algunas personas de la carrera. Dude muchas veces si me quería cambiar o no, y descubrí una nueva pasión, que es el emprendimiento. También acepté que tengo ansiedad, me dio uno que otro ataque de pánico. Pasaron los meses y ya era verano otra vez.
Otro verano sin salir por estudiar para una oportunidad.



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