Toda la travesía: Antes, durante y después del examen de admisión virtual (UNMSM)

 
¿Darlo o no darlo? ¿Menos nervios?


Dos semanas antes del examen estaba bastante preocupada. Habían temas que para nada entendía, pero tenía que entender a como diera lugar. Así que, tuve un profesor particular, al que ahora puedo llamar amigo y aprendí todo lo que pude en ese poco tiempo que quedaba.




No me sentía muy confiada y los nervios me jugaban un poco en contra, pero no quería que me pasara lo mismo que en el examen anterior; así que intente calmarme y bajar la carga académica.

A dos días, cancelaron el examen de admisión, por lo tanto de traslado, hasta nuevo aviso.

Tú y yo sabemos qué pasó. Cuando publique esto, el covid va a seguir con nosotros.

Pero en aquel momento no sabía nada y me alegré. Pensaba que no pasaría de las 2 semanas, como todos,creo.

Los días seguían pasando, pero nadie decía nada. No sabía si me debía matricular otra vez a Farmacia. Por desgracia sí. Aunque ya tenía los créditos suficientes. Debía demostrar que era alumna regular.

Mi nivel de confianza tambaleaba bastante. No era tan constante en estudiar los temas del examen; y tampoco podía estudiar bien los cursos de carrera por estar preocupada en el examen.

Decidí tomármelo con calma y reforzar los temas que no sabía del todo.

Pensaba que, con algo de esperanza, el examen podría ser descentralizado, por las fechas de diciembre, o tal vez a inicios del otro año.

De la nada, leí un comunicado en facebook.Habría un simulacro virtual, solo para los registrados en marzo. Me alegré y con gusto me inscribí. Hasta que leí las instrucciones: No sé podía retroceder.

Di el simulacro, y esperaba que el examen fuera antes de que empezará el otro ciclo en Farmacia.

Ya no quería estudiar más esa carrera. No tenía el mismo amor hacia ella que mis compañeros, y eso me frustraba. Pero el examen ya estaba pagado; así que, así fuera un ciclo más, aceptaba el sacrificio.

Para mi mala suerte, el examen de admisión estaba programado para el mismo día de los exámenes finales en Farmacia. A eso también se le suma la cantidad de sin sentido de trabajos que dejan una semana antes de los finales. No sabía de dónde iba a sacar tiempo para estudiar. Todo el día me la pasaba sentada haciendo mi parte de los trabajos.

Tenía que ser estratégica y el sueño no me dejaba pensar con claridad.

Decidí sacrificar algunas cosas, pedir favores en otras; y así me dejaba siempre un espacio en la tarde y parte de la noche; o a veces temprano en la mañana.

Mis ritmos de sueño no eran los mejores.

Eso sí, siempre dejaba un día del fin de semana para resolver un simulacro, ahora virtual.

Ajusté las técnicas de estudio que usaba antes, ahora sin rallar lo que leía o resolvía.

Y el día del examen llegó. Para ese momento ya tenía clara muchas cosas.

Tanto lo que me gustaba, como lo que no. Cuales eran las opciones si es que sí o si es que no ingresaba.

Tenía claro que no quería volver a la carrera de Farmacia.

Si yo iba a estudiar una carrera, era porque me gustaba. Y hasta el momento y por todo lo que había vivido, era Psicología.

Y pues, el momento llegó. En Razonamiento Matemático nunca he sido buena; así que desde anunciaron la fecha del examen,y mucho antes, había estado practicando. De algo me sirvió, pero no mucho. Me quitó bastante tiempo. Si no hubiéramos tenido temporizador, siento que me hubiera quedado allí las 3 horas que duraba el examen.

Pero por suerte vi la hora. Me arrepentí de no haber resuelto más y al borde del llanto pensé que no iba a llegar a las preguntas finales después de tanto esfuerzo. Solo aceleré.

El examen terminó. Almorcé y me fui a llorar, todo lo que pude ese día. Pensé que no iba a ingresar.

Me enfocaré en mis emprendimientos hasta que me pueda pagar la universidad, pensaba.

Pero veía como mi sueño, el que había escrito como meta en mi cuaderno y que ahora estaba pegado en mi pared para verlo todos los días, se esfumaba.

Solo pensaba: ¿Por qué si quiero estudiar para ser una persona de bien y ayudar a quien lo necesite, no puedo hacerlo ahora que tengo toda la fuerza de voluntad? Y algunas lágrimas caían, pero cuando no había gente.

Decidí limpiar mi cuarto, guardar todos mis libros, estuve a punto de botar el prospecto. Qué bueno que no lo hice.

En la noche, mi hermana al verme guardar las cosas me preguntó si había renunciado a mi sueño. Le dije que lo había postergado.

Al día siguiente, mi mamá me empezó a preguntar cuando empezaba la matrícula de Farmacia. Para resumir la conversación, casi se desmaya mi pobre madre. Ya no me dijo nada.

Habían pasado 4 días desde que salieron los resultados, pero no podía ver si había alcanzado vacante o no.

Ya bastante resignada, estaba en el sillón de la sala, ofreciendo los productos que vendía; ya que mi futuro era incierto, muy incierto.

Cuando mi amiga Elizabeth me mandó un mensaje de felicitaciones.

No entendía, pero lo que es nada.



Y luego, otro amigo me mandó lo resultados. La emoción demoró un poco en llegar a mí.

Antes de ese momento, estaba avergonzada porque toda mi familia se había enterado; porque durante el examen, me tocaron la puerta de la sala como 5 veces (y no suave); porque días antes la luz se había ido de la nada, solo en mi cuadra.

Y un minuto después, en el cuadrito decía que había alcanzado una vacante.

Se lo dije a mi mamá, y lloró más que yo.



Tuve que caminar para ser totalmente consciente de lo que estaba pasando.

Al otro día recién me dio el ataque de felicidad. Se estaba cumpliendo un sueño. Que tomó tiempo, tal vez, más del previsto. Y las circunstancias no fueron las mejores.

Pero, ahora que ya pasó y lo superé; solo puedo sentir orgullo, y mucho. También me rio por haberle tenido miedo a un pedazo de papel, ahora virtual.

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